centro de Rovaniemi, en Laponia, Finlandia

Nuestro primer día en Laponia: llegada a Rovaniemi y primeras sorpresas

⏱5 minutos

Ese momento en el que por fin aterrizas en Rovaniemi y pisas suelo del Círculo Polar Ártico es difícil de describir. Después de unos meses de preparativos, nervios y mucha ilusión, ¡por fin estábamos en Laponia! El peque estaba emocionadísimo con la idea de conocer al mismísimo Papá Noel, y nosotros teníamos esa mezcla de cansancio y felicidad que solo se siente en los viajes soñados.

El viaje hasta Rovaniemi

Nos despertamos muy temprano ese día, puesto que nuestro avión salía a las 8:20 de la mañana desde Santiago de Compostela. Apenas abrí la puerta de la habitación, mi peque saltó de la cama con una sonrisa inmensa diciendo: “¡Hoy nos vamos al Polo Norte!”. Fue el comienzo perfecto para un día cargado de emociones.

El primer tramo nos llevó hasta Barcelona, donde hicimos escala antes del vuelo más largo: unas cinco horas hasta Rovaniemi. Volamos con Vueling, y ya desde que nos sentamos en el avión sentimos que el viaje iba a ser especial: los asientos llevaban decoraciones navideñas con el lema “nuestro vuelo más mágico”, y sonaron villancicos de fondo durante todo el trayecto.

vuelo a laponia con vueling

A medida que avanzábamos hacia el norte, el cielo se iba oscureciendo antes de tiempo, hasta que comenzamos a sobrevolar Finlandia y ya era de noche cerrada. Desde la ventanilla se veían pequeños pueblos salpicados de luces cálidas en medio de un mar de nieve. Fue un momento precioso que nos llenó de expectación.

sobrevolando Finlandia

Llegamos a Rovaniemi a las 19:30 hora local (allí hay una hora más que en España). Sin embargo, la magia se mezcló con la paciencia: hubo retrasos en la recogida de equipaje y, para colmo, una larga espera para poder recoger nuestro coche de alquiler. El aeropuerto de Rovaniemi es muy pequeño y estaba abarrotado de gente, lo que dio una sensación de agobio importante.

Primeros pasos en Rovaniemi

Teníamos pendiente recoger nuestros monos térmicos y botas de nieve en Arctic Adventures Lapland, pero la espera en el aeropuerto retrasó todo el plan. Por suerte, contactamos con Jordi, quien muy amablemente nos esperó aunque ya era tarde. Creo recordar que salimos del aeropuerto alrededor de las 22:00.

aeropuerto de Rovaniemi, Finlandia

Fue entonces cuando sentimos por primera vez el frío polar. Estábamos a -17ºC. Al salir, nos encontramos con montañas de nieve acumulada a los lados, creadas por las máquinas quitanieves. El peque, cómo no, corrió directo hacia ellas para jugar un poco.

Subimos al coche de alquiler y agradecimos muchísimo el detalle de los asientos calefactables, ¡qué gustito después del contraste con el exterior! Desde allí pusimos rumbo al centro de Rovaniemi para recoger la ropa. Jordi nos recibió con una sonrisa y con toda la paciencia del mundo, ayudándonos a probarnos los monos y botas, y aconsejándonos sobre cuáles se ajustaban mejor. Fue un trato tan cercano y profesional que entendimos al instante por qué tantas personas recomiendan a Arctic Adventures Lapland (¡nosotros los primeros!)

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Un hogar navideño en Rovaniemi

Ya con la ropa lista, dimos una pequeña vuelta en coche para ver el ambiente navideño de la ciudad antes de ir directos a nuestro apartamento. Estábamos cansadísimos, sobre todo el peque , así que hicimos una parada rápida en un supermercado cercano para comprar algo de cena.

centro de Rovaniemi, Finlandia

¿Sabías que…?
Rovaniemi fue casi destruida por completo durante la Segunda Guerra Mundial y más del 90% de la ciudad quedó en ruinas. Tras la guerra, se reconstruyó con un diseño muy especial: si la miras desde el aire, su trazado recuerda a la cabeza de un reno con sus astas.

Además, en 1950, Eleanor Roosevelt visitó la ciudad y, para recibirla, se construyó una cabaña en lo que hoy conocemos como Santa Claus Village. Ese fue el origen de la tradición que convirtió a Rovaniemi en la “ciudad oficial de Papá Noel.

Por si fuera poco, aquí la nieve cubre el paisaje unos 200 días al año, (aunque cada año menos, con el calentamiento global) y durante casi dos meses se vive la Kaamos, la famosa noche polar en la que el sol no llega a salir (aunque no tan largo como en las regiones septentrionales de Laponia)

El apartamento resultó ser un auténtico encanto: todo nuevo, comodísimo y decorado con detalles navideños que le daban un ambiente muy especial. Descubrimos que, como en la mayoría de alojamientos finlandeses, tenía sauna incluida, y la cama contaba con un sobrecolchón súper mullido que la hacía comodísima. Por si quieres reservar el mismo, aquí te dejo el enlace.

Y entonces llegó la gran sorpresa: ¡nuestro elfo navideño Rufino había aparecido encima de la cama!😮 El peque no se lo podía creer… ¿cómo había conseguido llegar hasta Laponia si lo habíamos dejado en casa? La única explicación posible era la magia de la Navidad 🪄. Si, Rufino acabó en la sauna 😅

sauna típica en Finlandia

Cierre del día

Tras una ducha rápida, cenamos tranquilamente en el apartamento y nos dejamos caer rendidos en la cama. La emoción del viaje, las horas de vuelo y el frío nos habían dejado agotados. Pero nos fuimos a dormir con una enorme sonrisa y con la ilusión de lo que vendría al día siguiente: ¡la esperada visita a la casa de Papá Noel en Santa Claus Village!

apartamento céntrico en Rovaniemi, Laponia, Finlandia

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