Desembarcar en Dubrovnik es como entrar directamente en un escenario de película: murallas imponentes, calles adoquinadas, sus tejados rojizos y el Adriático brillando a cada rincón. No es casualidad que aquí se rodaran algunas de las escenas más icónicas de Juego de Tronos (te encantará si eres seguidor de la serie), convirtiendo a la ciudad en la inolvidable Desembarco del Rey. Si tu crucero hace escala en este destino, no te preocupes: en un sólo día podrás recorrer sus lugares imprescindibles, caminar por los mismos escenarios de la serie y dejarte conquistar por la Perla del Adriático.
⏱6 minutos

Asomándonos a Dubrovnik
Llegamos a puerto a las 07:00h, aunque nos despertamos antes para disfrutar de la aproximación al mismo, viendo cómo poco a poco aparecía Dubrovnik ante nuestros ojos.

Como el barco atracaba en el puerto de Grûz, la naviera MSC ofrecía un shuttle bus que, en apenas 15 minutos de trayecto, nos dejó directamente frente a la Puerta de Pile, la entrada principal al caso histórico. Nos quedaban 10 horas para disfrutar al máximo de la ciudad antes de regresar al barco.
Primeras impresiones en la ciudad
Nada más cruzar la Puerta de Pile, nos recibió majestuosa la Fuente de Onofrio, uno de los iconos de la ciudad y parada obligatoria para los viajeros que llegan sedientos, aunque apenas haya comenzado el día. Eran apenas las 08:00h y el sol ya pegaba muy fuerte, así que agradecimos ir preparados con nuestras cantimploras llenas de agua bien fría, gorras y protector solar en abundancia para aguantar la jornada, que se preveía demasiado calurosa.

Un paseo con vistas increíbles
Decidimos aprovechar esas primeras horas, cuando las calles aún no estaban abarrotadas y hacía »menos calor» para recorrer las murallas de Dubrovnik, una de las experiencias obligadas si visitas la ciudad. La entrada cuesta unos 40€ por adulto, mientras que los niños hasta 7 años entran gratis, así que no tuvimos que pagar por la entrada de nuestro peque. Puede parecer caro (y lo es), pero las vistas que ofrecen del mar Adriático, de los tejados rojizos y cada rincón del casco histórico lo justifica al 100%.

Comenzamos el recorrido por la muralla de Dubrovnik, una ruta circular que rodea por completo el casco antiguo. En algunos tramos el camino se estrecha tanto que solo permite pasar de uno en uno ¡ale, todos en fila!, lo que le da un encanto especial, y también algún que otro atasco si hay mucha gente😅. Nada más empezar, no nos fijamos en el cartel que indicaba la dirección obligatoria del recorrido y nos lanzamos de frente haciéndolo al revés! No tardamos mucho en darnos cuenta de nuestro error y dimos vuelta ¡Gajes del viajero!🙈

A medida que íbamos avanzando por la muralla, cada rincón pedía a gritos una foto: la vista sobre los tejados rojizos del casco historico, el contraste del azul intenso del mar, las torres de vigilancia y campanarios que parecían sacados de un cuento.

Unos de los puntos más fotogénicos son los tramos que dan hacia el Fuerte de San Lorenzo, donde se obtiene una panorámica increíble de las murallas recortadas sobre el mar.

También imprescindible asomarse a los miradores que dejan ver el puerto viejo y la isla de Lokrum, que parece flotar a tan sólo unos minutos en barca,

El calor, eso sí, se hace notar, y mucho🥵. La muralla está prácticamente al descubierto, así que agradecimos mucho encontrar algunos bares con sombra, perfectos para hacer una pausa y reponer fuerzas.

También hay algún rincón que otro en el que darte un chapuzón. Incluso hay puestos de primeros auxilios, lo cual ya te da una idea de lo intenso que puede ser el calor croata en pleno verano.

El recorrido completo dura 1,5h – 2h, dependiendo del ritmo y de las paradas para fotos y vídeos (que son muchas). Si no dispones de tanto tiempo, o el calor aprieta demasiado, existe una salida intermedia que permite hacer medio recorrido sin necesidad de dar la vuelta entera. Nosotros hicimos el recorrido completo, tenía cierto miedo por el peque, que aunque le encanta caminar y está acostumbrado a hacer caminos largos, con sus 6 años me preocupaba que el calor pudiese afectarle. Pero todo lo contrario, consiguió hacer el recorrido mejor que nosotros ¡vaya energías que tiene! y parando de vez en cuando a tomar algo fresquito no hubo problema alguno.

Explorando el casco antiguo de Dubrovnik
Al salir de la muralla nos adentramos en el casco antiguo de Dubrovnik, con la sensación de estar sumergidos de lleno en el ambiente de Juego de Tronos. El tono dorado de la piedra en calles y edificios, unido a los carteles de calles y monumentos, que parecen auténticos pergaminos de color rojo, crean un entorno medieval único que te transporta a otra época.

Pasear por la calle Stradun, la arteria principal de la ciudad, es toda una experiencia: una avenida de piedra pulida por los siglos y el paso de miles de viajeros, rodeada de tiendas, cafeterías y rincones, calles estrechas que invitan a detenerse en cada momento. Aquí se concentra la vida de la ciudad, y caminar por ella es casi obligatorio para empezar a orientarse y dejarse llevar por el encanto de Dubrovnik.

Justo al comienzo de esta calle, cerca de la fuente de Onofrio, nos encontramos con la iglesia y monasterio franciscanos, donde se aloja la farmacia en funcionamiento más antigua de Europa.


A lo largo de Stradun, descubrimos palacios y edificios renacentistas y barrocos, perfectamente restaurados tras el gran terremoto de 1667. Poco a poco llegamos a la plaza Lûza, uno de los rincones mas bonitos del casco antiguo. Allí, la iglesia de San Blas se erige imponente, y muy cerca se encuentra la pequeña fuente, el campanario de la ciudad, la columna de Orlando y el elegante Palacio Sponza.



Sin rumbo fijo, seguimos explorando callejuelas hasta toparnos con las escaleras de los jesuitas, famosas por haber sido escenario de una de las escenas más populares de Juego de tronos.

Al subirlas, llegamos a la iglesia de San Ignacio, desde, cuyo balcón disfrutamos de una preciosa panorámica, mientras en el aire las palomas dibujaban coreografías sincronizadas, un autentico espectáculo.

Tras comprar algunos souvenirs, el peque se fijó en una librería; en el escaparate estaba un libro que él tiene en casa, pero naturalmente ¡En croata! Le llamó mucho la atención 😅

Nos dirigimos al restaurante que teníamos reservado , el Dubravka 1836, con una terraza espectacular frente al fuerte y unas vistas que te dejan sin aliento.

Después de comer nos acercamos a las pequeñas playas de pedruscos y aguas cristalinas.


👉Consejo practico, si te quieres bañar, sobre todo si viajas con peques, lleva escarpines, porque facilitan mucho el baño en este tipo de playas, evitando molestias en los pies y resbalones evitables. Allí también se pueden alquilar kayaks o unirse a rutas en grupo para disfrutar de la ciudad desde el mar y obtener una perspectiva diferente.
Y llegó la hora de regresar al barco. Nos despedimos de Dubrovnik con la certeza de que es una ciudad que deja huella, en el que cada rincón cuenta una historia y donde siempre queda la sensación de querer volver.




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