El casco antiguo de Venecia, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se organiza en seis barrios principales llamados sestieri. Cada uno tiene su propio carácter y ofrece una forma distinta de descubrir la ciudad: San Marco concentra los monumentos más emblemáticos, Cannaregio muestra la vida más local, Dorsoduro destaca por sus museos y ambiente universitario, San Polo es conocido por su mercado, Castello por sus zonas tranquilas y Santa Croce por su conexión práctica con el resto de la ciudad.
⏱6 minutos

Descubriendo los iconos que hacen única a la plaza veneciana por excelencia
En este segundo día madrugamos para aprovechar cada minuto. Después de un buen desayuno en Moro Café Venice, un lugar perfecto (y muy bonito) para empezar el día con energía, nos dirigimos a nuestra primera visita: la Basílica de San Marco, uno de los símbolos más importantes de Venecia.Ya desde fuera la basílica impresiona con su mezcla de estilos bizantino y gótico, sus mosaicos dorados y sus cinco cúpulas.

Entre mosaicos dorados y siglos de historia
Nosotros llevábamos las entradas reservadas con antelación (te recomiendo hacerlo, aquí es posible) y así evitamos la larga cola de acceso. Los tickets van por packs a los que le puedes ir añadiendo más espacios a explorar en esta visita. El precio es de 20€/persona, pero hay descuentos. Nosotros al ser familia de 3 miembros, conseguimos descuento de 5€ cada uno. Dentro de la Basílica, los mosaicos que cubren paredes y techos son sencillamente espectaculares, cada rincón brilla con la luz dorada.

Además de la visita general, no quisimos perdernos la Pala d’Oro, (pagando a parte en el momento de la reserva)un retablo de oro y piedras preciosas situado detrás del altar mayor.

Es una verdadera joya del arte bizantino, con esmaltes y cientos de gemas y perlas que lo convierten en una obra única en Europa. También puedes admirar las vistas desde la terraza y ver los caballos de San Marco y el Tesoro.
Descubriendo la grandeza y los pasadizos secretos del Ducale
Tras la basílica, cruzamos directamente hacia el Palazzo Ducale, antigua residencia de los dogos de Venecia y centro del poder político de la República. También aquí habíamos reservado entrada previamente, lo cual agilizó mucho la visita.

El palacio no solo sorprende por su fachada gótica junto a la Piazza de San Marco, sino también por sus majestuosas salas interiores, los frescos de Tintoretto y Veronese, y la atmósfera solemne de los antiguos tribunales.

Uno de los momentos más especiales de la visita es cruzar el famoso Puente de los Suspiros (Ponte dei Suspiri), que conecta el palacio con las antiguas prisiones. Pasear por él sabiendo que era el último recorrido de muchos prisioneros antes de perder su libertad es realmente sobrecogedor.

Tras cruzar el Puente de los Suspiros y ver las antiguas celdas, recorremos el patio interior del Palazzo, imponente, con el Scala dei Giganti al fondo, lugar dónde se coronaban y guardaban juramento los doges de Venecia.

Terminada la visita en el Palazzo Ducale, estábamos súper acalorados, ¡Es lo que tiene viajar en pleno mes de julio! Compramos unos botellines de agua en la cafetería del mismo Palazzo, que eran toda una cucada 😍

Explorando la Piazza di San Marco y alrededores
Paseamos por la plaza, contemplamos la maravillosa Torre dell’Orologgio. Su reloj no solo marca las horas, sino también las fases lunares, los signos del zodiaco y el movimiento del sol.

Bordeamos por el exterior el Palazzo Ducale y nos encontramos justo al lado del Gran Canal, con la Isla San Giorgio Maggiore de fondo ¡Espectacular vista!

Venecia desde lo más alto
Después de unas cuántas fotos, otra visita nos esperaba: el Campanile, uno de los monumentos más emblemáticos y desde dónde se puede contemplar una espectacular vista panorámica de la ciudad. También habíamos reservado los tickets previamente ➡️ y tú puedes reservalos también aquí mismo. El coste de cada ticket es de 10€.

La torre cuenta con ascensor que te lleva directamente al campanario de forma rápida. Una vez arriba, maravíllate con las vistas de los tejados y canales, la laguna veneciana y algunas de sus islas, así como muchos de los monumentos de interés, como la Basílica de Santa María della Salute.

Saboreando delicias del mar Adriático
Ya eran aproximadamente las 14:00 cuando terminamos la visita, y teníamos reserva para comer en un restaurante a escasos minutos andando desde allí, pero lo suficientemente lejos de la zona de restaurantes de primera línea de la Piazza. Habíamos reservado terraza en el restaurante Ai Mercanti, muy coqueto y con una cocina estupenda. Disfrutamos de unas bruschettas, pasta con frutti di mare deliciosa, pasta al nero di sepia, y para finalizar, el TIRAMISÚ así, en mayúsculas. ¡ Estaba tremendo!


Rialto: el puente con más vida
Luego de tanta comilona, salimos del sestieri de San Marco para adentrarnos en San Polo y su famosísimo Ponte di Rialto.

Esta es una zona rebosante de vida, atestada de gente, restaurantes con terraza al lado del Gran Canal y múltiples tiendas, entre ellas, algunas de máscaras artesanales y vestidos de época tan bonitas como la que te enseño en esta foto.

Navegando por el Gran Canal en vaporetto
Cómo no teníamos pensado gastar tanto dinero en pasear en góndola (digo teníamos…ejem…porque al final nos picó la curiosidad😅), habíamos reservado tickets de vaporetto de 75 minutos (el más básico), con la idea de recorrer la línea número 1, que recorre el Gran Canal haciendo múltiples paradas, durante unos 25 – 35 minutos. Una opción más económica que la góndola para ver los increíbles palazzos y el ajetreo acuático del Gran Canal ➡️ puedes reservarlo aquí o directamente en las máquinas expendedoras que hay en cada estación, a no ser que poseas la tarjeta Venezia Única, que otorga viajes ilimitados. ¡Ojo! Si los compras como nosotros, obtendrás un código QR, pero tendrás que mostrarlo en la máquina igualmente para obtener los tickets fisicos, para luego validarlos en otra máquina antes de entrar en la estación del vaporetto. La multa es cuantiosa si no se valida el billete.


Recorriendo callejuelas escondidas
Bajamos del vaporetto y seguimos callejeando, nos topamos con la famosa Heladería Suso, y ale, ¡todos adentro 🤣! La verdad que tienen helados muy variados y buenísimos, entre otros productos, de lo mejor de Venecia.

Y continuamos nuestro paseo relajado sin rumbo que nos llevó a descubrir callejuelas con encanto que de otra forma seguro no conoceríamos, y un poco de diversión para el peque cuando nos encontramos con una chica haciendo pompas de jabón gigantes.


👉 Curiosidad: fíjate en los timbres de las casas venecianas. Muchos son de metal, empotrados en la fachada y con diseños únicos. Algunos ya no funcionan, pero siguen siendo parte del encanto de la ciudad y un detalle que pasa desapercibido si no miras de cerca.

Con unas deliciosas pizzas para llevar pusimos el broche final a un día intenso.



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